El sabe tu nombre

jueves, 25 de febrero de 2010


Una de las razones para amarlo tanto...

El aFtER PaRtY


Cuando pienso en EL señor imagino un niño sonriente, juguetón, rodeado de cosas alegres y coloridas, un niño bromista que hace reír a los depresivos, amargados y de los que la incertidumbre se ha apoderado.
Ir a la cruz se ha convertido en una frase que utilizamos para decirle a otra persona: “Supéralo”. Yo lo veo de esta forma: EL señor nos acaba de invitar a una fiesta allí en nuestro lugar secreto. Cuando llegamos algo curioso llama nuestra atención: hay bombas de muchos colores pero están desinfladas y regadas por todas partes. “Señor ¿Qué pasó? ¿Llegué temprano?” El responde con ternura: “la verdad, tenía una fiesta preparada para los dos, tus pecados y tus cargas te hicieron llegar un poco tarde… pero… ¡ey! Tengo una idea ayúdame a inflarlas, hagámoslo juntos, planeemos el festín”
“Me falta el aire para llenarlas, ¿que hago? Estoy cansado, fatigado y desanimado”, “cada vez que exhales imagina que tus cargas y pecados se introducen en ella hasta quedar aislados y desprendidos de tu corazón”. Exhalar y desechar aquellas cosas que nos distraen quema por dentro, sentimos que alguien cae, muere y sin embargo se levanta día a día para seguir exhalando.
No imagino una fiesta con el señor: aburrida, monótona, sin sorpresas (me encantan:D) y en blanco y negro. El es el mejor anfitrión: dinámico, divertido, chistoso e hiperactivo.
Llega un momento en que las bombas quedan infladas y en nuestra inocencia preguntamos: “señor, ¿tienes cinta?, vamos a adornar el salón, peguémoslas en todas las esquinas” El, tierno y elocuente como un leoncito, saca una caja repleta con alfileres: “pegar bombas no es divertido, allí quedan estáticas y al final se desinflan ¡explotemos las bombas, coge un alfiler!”. En aquel festín explotamos y borramos nuestras cargas, tristezas, pecados y frustraciones.
Esa es la cruz, una fiesta a la cual llegamos tarde, el bus carga-pecado (tiene más recorrido que igsabelar XD) nos desvió del camino, pero EL cambió de conductor nuestro bus: El espíritu santo modifica el recorrido y nos lleva al mejor afterparty después de una fiesta llena de desilusiones, cargas , culpas y tristezas.

Mi cuerpo es una orquesta


"ayer soñé que entraba en una casa enorme, sus ventanas era violines hechos de cristal, las escaleras eran como las liras de una Banda Marcial y las pequeñas flores que rodeaban la casa tenían forma de saxofón. Son como... esos sueños que los vives sabiendo que estas en uno y que desgraciadamente vas a despertar... sin embargo seguí caminando, una casa tan llamativa no podía estar deshabitada, su anfitrión debía estar en algún lado, tocando algún instrumento aunque al parecer la casa tenía su propia melodía, la casa TOCABA para EL. No recuerdo bien porque decidí explorarla, eso no va en mí, no soy curiosa, prefiero enterarme según se vayan dando las cosas, pero en este sueño una melodía mas bien incomoda me hizo perder la paciencia... corrí cuarto, por cuarto, por cuarto... y nada... no encontraba al culpable de la horrorosa música, el anfitrión debe ser alguien no deseado...me dije.. Pero la música seguía y cuando me di cuenta ya no buscaba el origen de la música.. La verdad corría intentando huir de ella, no importaba en donde me encontrara la muisca seguía y me perseguía. finalmente llegué a un pasillo y allí lo vi, el Espíritu Santo mirando con cara de sorpresa, sonreía como siempre como si la melodía le agradara, tu eres el anfitrión!! ¿Por qué suena esto tan horrible? El ríe sin importarle mi frase desesperada, es tu cuerpo tu cuerpo es mi casa, tu cuerpo y tu corazón me adoran de esa forma, tu decides la melodía y está que suena está sonando al ritmo de tu alma. ¿Tan abatida estoy? me pregunté en la mente, aunque fuera el espíritu santo uno no tendría cara para admitir que ha estado adorando con sus emociones...pero, el se sonrió y allí me enteré de la respuesta, El tiene esa facultad para sonreír tiernamente incluso cuando los errores te caen encima... salmo 103:1 llegó a mi mente: Alaba alma mía a Jehová, alabe todo mi ser su santo nombre, Alaba alma mía al señor y no olvides ninguno de sus beneficios.. mi alma no alababa a Dios, mi alma y mi cuerpo no alababan a Dios, esta casa que era mi cuerpo y hogar del espíritu santo tocaba una melodía tediosa... Entonces te obligo alma mía que alabes a Dios aunque en el intento te derrumbes...la melodía paró y la mirada de El se alegró, la mía no paraba de llorar, más que por la casa que tal vez se derrumbaría, era por haber permitido que mis emociones gobernaran mi adoración, ahí desperté... changos... era un sueño... Pero aun así seguía llorando... alaba con lo que tienes, alaba con lo que te alegra, alaba con lo que te preocupa, alaba con tu mayor temor, pero si no doblegas tus emociones en tu adoración de nada sirve, hoy estoy feliz y aunque estuviera triste tal vez mi alma seguiría alabando... ese es el propósito de la adoración... tus instrumentos aunque no toques alguno... están en ti en mi... y el espíritu santo es el directo de la orquesta"